Figuración: Exposición colectiva

El día jueves 15 de febrero del 2018, a las 7:30 pm, en el Centro Cultural Juan Parra del Riego (Av. Pedro de Osma 135, Barranco, Lima) se inaugurará, con ingreso libre, la exposición colectiva de pintura titulada “FIGURACIÓN”, conformada por las obras de:  
 
ANA BALCAZAR, CARLOS LENES, CESAR ARDILES, DAVID BRILLAS, DAVID SORIANO, DENISSE VIVANCO, DIEGO ALCALDE, DIEGO QUENTASI, ERNESTO GUERRA, IVÁN FERNÁNDEZ-DÁVILA, JAVIER BELLIDO, JORGE RAMIREZ, JUAN LUIS SAN MIGUEL, LUCIA PORTOCARRERO, MAKO MOYA, MANUEL VASQUEZ, MARLENE DE LA CRUZ, MILAGROS ZUÑIGA, PAOLA FLORES, RENATO ROSADO, SABINA REYES, TITO BOBBIO, VICTOR RUIZ DE SOMOCURCIO. 
 
En el texto de presentación, el pintor Iván Fernández-Dávila, curador de la muestra, señala: 
 
En el arte no hay una obligación fuera de la autenticidad y los caminos para develar dicha autenticidad son opciones, entre las opciones de develarse los artistas invitados a participar son pintores y dentro de la pintura han optado por expresarse a través de la figura. Hace décadas que la figuración menciona en realidad a lo que se denomina neo figuración o figuración libre, que es la deformidad del hombre tras la Segunda Guerra Mundial y que desde una mirada modernista tiene sus antecedentes en el cubismo y el expresionismo de las vanguardias de inicios del siglo XX. 
 
Después de un periodo en que predominó la idea sobre la forma, observamos en los grandes centros del arte un resurgimiento de la figura en la Pintura. La necesidad de representarse, de identificarse, es tan antigua como el hombre mismo y no se hace referencia aquí de una mimesis tradicional; más bien, siguiendo a Heidegger, decimos que «crear es extraer trazos capitales con una visión más simple y más fuerte”. Por ello, es que artistas visionarios como Gauguin o Picasso recurrieron a fuentes primordiales para extraer lo más instintivo y común a todos los hombres. Lo esencial, lo común a lo denominado humano, la idea de que un hombre es todos los hombres en su humanidad compartida, imperfecta y rota. Justamente por eso, una forma de detectar la inautenticidad de una pintura es decir que se parece a una fotografía. Si no hay verdad y sólo interpretaciones, la pintura interpreta la realidad mientras la fotografía intenta -sin éxito pues es imposible- replicarla.  Cuando entraña lo que es común a todos los hombres, la obra de arte hace posible la comunicación con ella. Tanto el artista y el espectador subliman a través de la experiencia estética su propio estar en el mundo. La aparente vivencia de la individualidad se diluye ante lo que la trasciende. Si la verdad es individual carece de valor, por eso Nietzsche sostuvo que el Arte posee más valor que la Verdad y que es el gran estimulante contra el nihilismo. 
 
En esta veintena de pinturas, la representación de la figura humana oscila entre la necesidad de conservar lo reconocible y la desintegración. En medio de esas coordenadas los artistas exploran con libertad su manera de acercarse al otro y a sí mismos a través de la pintura.  
 
 
Fotografía: Lucía Portocarrero
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